Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Visión de la realidad’

El futuro del planeta y los niños de hoy

Miércoles, 9 de Noviembre de 2011

Dentro de la temática del cambio que vengo desarrollando, hoy quiero abrir un paréntesis en la exposición de mi propio discurso y compartir con ustedes el siguiente texto que me llegó vía Internet.

Espero que les resulte interesante como me resultó a mí.

Héctor A. Faga

EL FUTURO DE NUESTRO PLANETA Y LOS NUEVOS NIÑOS DE HOY

Por Luis Sánchez González

Ya no nos cabe duda alguna de que nuestro mundo está inmerso en una oleada de cambios espectaculares.

Los últimos decenios nos han traído un enorme conjunto de transformaciones como nunca antes se habían dado en la historia conocida de la humanidad.

Esto nos llena de esperanza a muchos, pues los avances en la comunicación y la tecnología han conseguido que muchas barreras individuales, sociales y culturales vayan desapareciendo, y de este modo va surgiendo una conciencia más global, más planetaria.

Sin embargo, todos estos enormes cambios también generan unos temores de grandes proporciones en muchas personas, pues basan su seguridad en que todo se mantenga con el mismo esquema en el que viven y piensan que todo lo nuevo no traerá sino desgracias y pérdidas de sus valores, formas de vida y bienes materiales; haciendo caso a aquel pesimista refrán popular que dice “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

De este modo dan la espalda al funcionamiento auténtico de la naturaleza y, por tanto, de la propia vida: todo es un fluir continuo, todo está en constante cambio y transformación.

No hay más que observar un poco el bosque, el mar, la montaña o el desierto para darse cuenta de esta verdad.

El filósofo presocrático Heráclito afirmaba aquello de “Todo fluye y nada permanece. Nunca te bañarás dos veces en el mismo río”.

En los últimos meses los medios de comunicación y los ciudadanos de a pie están hablando y comentando mucho acerca de lo que se denomina el “cambio climático”.

Y es cierto que todos estamos tomando conciencia de que el clima es diferente y que cada vez más se están produciendo fenómenos meteorológicos extraños y radicales.

De hecho, existen datos que corroboran esta apreciación:

* La actividad volcánica ha tenido un crecimiento del 500% desde 1875 (dato del Smithsonian Institute, de su catálogo “Volcanes en el mundo”).

* Mayor número de inundaciones, nieve en lugares calurosos (por ejemplo, en Kenia), aparición de enormes huracanes, deshielo de grandes extensiones de los polos.

* Incendios forestales más intensos y numerosos, aumento del calor en los océanos Pacífico y Atlántico, calor excesivo en zonas frías del planeta, agudización del fenómeno del Niño, etc.

* La actividad telúrica en el planeta ha tenido un crecimiento del 400% desde el año 1973 (dato de la U.S. Geological Survey).

* Mayor actividad solar y su consecuente aumento de la actividad electromagnética.

* Mayor actividad de tornados en zonas donde no se producían en tal cantidad.

* Inclinación del eje magnético de la Tierra. Científicos de la NASA afirmaron que el seísmo que produjo el maremoto en el sudeste de Asia el 26 de diciembre de 2004 cambió el eje terrestre, acelerando su rotación y acortando la duración del día en 3 microsegundos. Según estos científicos, la inclinación del eje terrestre habría aumentado.

Por otra parte, desde hace unos pocos meses ha surgido la gran crisis del sistema financiero mundial, que ha provocado un enorme miedo en un gran número de personas.

Pero lo cierto es que esta crisis (o mejor, desplome de la economía) es el resultado de la especulación, el fraude, la injusticia, la ambición desmesurada y la corrupción que existen en las altas esferas del sistema imperante.

Es una muestra más de que el mundo está cambiando a gran escala (esto sería algo similar a  la caída de Roma, del imperio romano, para dar lugar al nacimiento de una nueva sociedad).

El sistema comunista se vino abajo y ahora se hunde el sistema capitalista; hemos de crear un nuevo sistema social y económico más transparente, justo, solidario y honesto.

A comienzos del pasado mes de noviembre se produjo un acontecimiento espectacular en el mundo: nada más y nada menos que la elección de un presidente de raza negra, por vez primera en la historia, en Estados Unidos.

Me refiero a Barak Obama, por supuesto.

Dicho acontecimiento representa otra muestra evidente de los importantes cambios que se están produciendo en nuestro planeta.

Los mensajes que Obama está transmitiendo a todos los ciudadanos hablan de esperanza, de cambio, de que unidos podemos.

Su frase más famosa es la de “Yes, we can” (“Sí, podemos”); y otra afirmación suya es “Ahora es nuestra gran oportunidad. Todos somos Uno”.

De este modo, podemos observar que este presidente se halla en completa sintonía con el futuro próximo hacia el que nos encaminamos: un mundo de paz, unidad, solidaridad y amor.

Podríamos mencionar más hechos y evidencias de los grandes cambios que se están produciendo en el globo terráqueo, pero ahora prefiero hablarle, querido lector o querida lectora, de un tema insólito y apasionante; vamos a centrarnos en un asunto que suele pasar desapercibido y que también está relacionado con el futuro de nuestro mundo.

Se trata de los niños que están naciendo en los últimos años; son niños muy especiales y diferentes a los de anteriores generaciones. Ginecólogos, matronas y demás profesionales que asisten a las mujeres en el momento del parto, afirman que en los últimos años los niños nacen con los ojos abiertos, a diferencia de los antiguos nacimientos en que los infantes nacían con los ojos cerrados y permanecían así varios días.

Esto es una demostración de que estos niños son más avanzados.

En otro ámbito, podemos escuchar a muchas personas decir de niños cercanos o de  su familia aquello de “¡Este niño cómo habla, parece un viejo!”.

Muchos niños hablan como un adulto y con una gran sabiduría.

Yo mismo, en mi labor de investigador, psicólogo y psicoterapeuta, he podido constatar desde hace unos años que efectivamente estos niños de ahora son mucho más despiertos, inteligentes y sabios, así como más amorosos  y compasivos.

Los niños de ahora, tan especiales, son conocidos por diferentes nombres:

– Superdotados o de Altas Capacidades, puesto que muchos de ellos  obtienen un coeficiente de inteligencia (CI) de más de 130.

– Índigo Cristal, en referencia al color de su campo electromagnético o aura.

– Estrella, por ser niños más conectados con la dimensión elevada del ser humano, según las investigaciones de Georg Kühlewind, profesor de la Universidad de Budapest.

– De la Nueva Generación Generación Tercer Milenio (GTM), atendiendo al hecho de que son los infantes que están naciendo en los últimos años.

– De Alta Sensibilidad, en diferentes niveles (físico, emocional, psíquico, social…). Tema que está siendo estudiado por diversos psicólogos de distintos países.

– De Hemisferio Derecho, porque muestran un gran desarrollo de su hemisferio derecho del cerebro, mucho más que las anteriores generaciones. Ésta es una denominación acuñada por mí mismo.

Para hacernos una idea más precisa, deseo explicar ahora que estos niños de hoy poseen una serie de características que, en general, son las siguientes: son distraídos o demasiado inquietos en clase, utilizan un lenguaje muy desarrollado para su edad, tienen percepciones extrasensoriales, poseen miradas muy profundas y sabias, presentan un alto grado de sensibilidad, tienen mucha energía y vitalidad, aprenden muy rápido, manejan los ordenadores y la tecnología punta desde bien pequeños, muestran mucho interés por temas profundos (como la muerte o Dios, por ejemplo), adoran la naturaleza, pueden hacer dos o tres actividades a la vez, muestran una curiosidad insaciable (siempre preguntan el por qué de las cosas), son nobles e íntegros, tienen mucha imaginación y creatividad, son muy intuitivos, y tienen una visión más global de las situaciones.

Es muy interesante la aportación del antropólogo e investigador John White, miembro de la Asociación Antropológica Americana (American Anthropological Association), que afirma que: “Se está perfilando una nueva humanidad que se caracteriza por una psicología ya modificada, basada en la expresión del sentimiento y no en su represión. Esto se traduce en: una motivación solidaria y amorosa, no competitiva y agresiva; una lógica multinivel-integrada, no lineal-secuencial; un sentido de identidad inclusiva-colectiva, no aislada-individual; y capacidades psíquicas utilizadas con propósitos benevolentes y éticos, no dañinos ni inmorales.”

Este investigador concluye que se está produciendo un gran giro de la humanidad en su conjunto, lo cual dará lugar a la aparición del Homo Noeticus (Hombre de Conciencia), que constituye el siguiente escalón en la evolución humana.

Esta apreciación me recuerda lo que postulaba mi amigo Colin Bloy, investigador incansable de origen británico, ya fallecido, cuando mencionaba aquello de que nos encontramos en la transición del Homo Sapiens al Homo Amans.

Desde luego que vamos a convertirnos en Seres Humanos Amorosos superando al Humano Racional, de eso no me cabe la menor duda, se trata del siguiente paso en la evolución del hombre.

En la misma línea se expresa Georg Kühlewind, profesor de química-física de la Universidad de Budapest e investigador de los nuevos niños, a los que llamó Niños Estrella por la importante conexión que tienen con la dimensión transcendente o elevada del ser humano.

Afirma que: “Desde hace unos veinte años nacen más y más niños que en su ser y su comportamiento se apartan de aquellos a los que están acostumbrados padres y pedagogos. Una nueva generación de almas entra en la tierra…, niños que traen una gran madurez, que están descontentos con el mundo de los adultos y que, con un poderoso impulso espiritual, quieren transformar este mundo. Este es el suceso más importante en los tiempos actuales.” Bellas palabras, Georg.

El Doctor Abad Merchán, director regional de Programas Culturales del Museo del Banco Central de Ecuador, una eminencia en antropología y sociología, resaltó que estamos viviendo un momento único y muy especial en términos de aceleración evolutiva de la humanidad. Y expresa que “Hay que reconocer que la presencia de los nuevos niños/as, llamados talentosos u otros, representa el símbolo en vida de un cambio trascendental de la humanidad actual, sólo comparable con los grandes hitos históricos de adaptación a lo largo del llamado ascenso del ser humano, tales como el fuego, la agricultura o la revolución industrial. Pero el cambio actual no incluye solamente el mundo físico y externo, sino principalmente interno, a través de la modificación de la Conciencia… Desde el punto de vista sociológico, el siglo XX es visto como un espacio de tiempo con una aceleración de la historia de la humanidad. Somos testigos y protagonistas de los grandes cambios socio-antropoló gicos y sobre todo emocionales- espirituales. El cambio del corazón puede ser más rápido que cualquier otro. No existe otra opción de cambio, ahora, que esa. El cambio va a ser espiritual, empezando por la transformación personal de cada uno. Lo que hubiera tomado muchos siglos, con esta aceleración histórica y con el aparecimiento de estos nuevos niños/as, altamente empáticos y talentosos, lo vamos a presenciar en tan sólo un par de décadas.”

Hace unos días, cuando me hallaba conduciendo mi automóvil en compañía de mi hijo Daniel, de 9 años de edad, éste me declaró, de manera espontánea y sin tener relación con la conversación que estábamos manteniendo (pues hablábamos de asuntos de su colegio), lo siguiente: “Yo quiero un mundo donde haya gente que no se pelee, en el que todos seamos iguales, seamos felices, en el que nadie se maltrate y que nadie abuse de nadie, que nadie juzgue a las personas por cómo son, y que haya amor”.

Me quedé estupefacto y maravillado por tener una muestra, una vez más, de lo muy conectados e inspirados que son estos niños, y de la hermosa conciencia global que ellos poseen de forma innata.

No me cabe ninguna duda de que nuestra sociedad necesita el desarrollo de las cualidades del hemisferio derecho cerebral y los niños de hoy  ya lo traen incorporado.

Hemos funcionado mucho con el hemisferio izquierdo, el lado racional, y ahora nos corresponde cultivar y activar la parte intuitiva, interna, creativa, artística, global, espiritual, emocional, amorosa.

Sólo de esta manera conseguiremos una sociedad armónica, próspera y alegre.

Nuestro Planeta Azul está cambiando para llegar a ser un Mundo de Unidad, Paz y Amor.

Los niños de hoy son una muestra sorprendente de este cambio.

Ellos ayudarán a transformar el mundo; es responsabilidad de todos comprenderlos, atenderlos y apoyarlos

¡Ahora! ¡Unidos podemos, avancemos con fuerza e ilusión!

Luis Sánchez González

Investigador, psicólogo y psicoterapeuta

E-mail: luisglobalnueve@ gmail.com

http://infanciadela nuevageneracion. blogspot. com/

 

De la misma serie en este blog:

La Visión de la Realidad

El Cambio (primera entrega)

El Cambio (segunda entrega)

El Cambio (tercera entrega)

El Cambio (cuarta entrega)

El Cambio (quinta entrega)

El Cambio (sexta entrega)

El Cambio (séptima entrega)

El Cambio (octava entrega)

Otros post sobre el tema:

Cambio Organizacional (Change Management)

EL CAMBIO

La receta para orientar el negocio en la crisis

Cómo superar las cuatro etapas de resistencia al cambio 

¿Por qué las organizaciones se resisten tan activamente al cambio? 

Share

Creatividad, Orientación , , ,

La visión de la realidad (novena entrega)

Viernes, 3 de Junio de 2011

Por Héctor A. Faga

Las dimensiones de la realidad

La “aparente” y la “verdadera” son sólo dos dimensiones de la realidad, pero existen muchas más, dado que en la vida real existen:

1) Lo que es

El hecho concreto, el “objeto formal”, lo inmanente, la esencia, que muchas veces no se ve.

Porque como dice Saint Exupery en “El Principito”: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

¿Sabían ustedes, por ejemplo, que la gota de agua, cuando cae al suelo, forma una corona?

Mírenla.

2) Lo que vemos

Lo que desde un punto de vista físico si quieren, es la imagen que se transmite por el aire y que llega a nuestros ojos.

Creo que en filosofía se llama “objeto formal terminativo”.

3) Lo que creemos ver

Es decir, aquello que nuestro cerebro “decodifica” de las imágenes recibidas y transforma en algo comprensible para nosotros.

Todos sabemos que el ojo es una cámara muy imperfecta, y que el cerebro debe transformar la imagen, mejorándola y haciéndola semejante a alguna representación que tengamos en nuestra memoria, para así aprehenderla y comprenderla.

Miren por ejemplo la diapositiva siguiente y díganme: ¿Ven los puntos negros en las intersecciones de las líneas?

Bueno, no existen.

La realidad es una suerte de “Trompe L’Oeil” (“trampa para el ojo”) que el cerebro interpreta, acertando muchas veces y equivocándose otras.

Hace muchos años unos científicos hicieron la experiencia con una serie de voluntarios de ponerles lentes que distorsionaban las líneas rectas volviéndolas curvas.

Al principio, todos ellos se marearon, se descompusieron y debieron permanecer sentados durante un rato para no caer al suelo.

Sin embargo, pasado ese lapso inicial, comenzaron a ver nuevamente las líneas rectas.

¡El cerebro había corregido la distorsión!

Sí, claro, cuando se sacaron los lentes tuvieron que pasar nuevamente por el proceso de reacomodamiento, esta vez a la inversa.

4) Lo que nos dicen que es

Por lo general, cuando alguien nos quiere contar un hecho del que han sido testigos, lo que hace es transmitirnos su propia percepción, distorsionada por todos los elementos que hemos venido describiendo.

Más aún: por más objetiva que sea la persona, suele mezclar en el relato sus propias opiniones.

Con lo cual, la información que llega a nuestros oídos puede no tener nada que ver con los hechos realmente sucedido.

Juegan también los sobreentendidos, porque pensamos -y en general es correcto- que las imágenes que describimos tienen un patrón por todos conocidos.

Pero puede pasar que la realidad no responda a ese patrón.

Hagamos una prueba: tomen un lápiz y un papel y describan qué es para ustedes una sirena (de las que están en el mar, no en las autobombas y ambulancias).

Creo que podríamos acordar que una buena definición de sirena es “un ser mitológico mitad mujer y mitad pez.

OK, veamos ahora la percepción que tiene René Magritte de cómo es una sirena.

Sigue siendo “un ser mitológico mitad mujer y mitad pez, pero seguramente no se corresponde con el modelo que tiene la mayoría de la gente.

5) Lo que nos dicen que veamos

Este punto es parecido al anterior, pero incluye los condicionamientos de lo que los transmisores son capaces de transmitir o nosotros de percibir.

Es una cuestión bastante común en la comunicación entre padres e hijos, que suelen usar lenguajes diferentes.

¡Y más aún ahora, que el “lenguaje cibernético” -sin mayúsculas, con palabras cortadas, con significados diferentes, con neologismos a veces incomprensibles- se ha metido en nuestra vida!

Como cuenta Antonhy de Mello: “Mi padre siempre me dijo que no fuera a un cabaret porque vería cosas inconvenientes. Así que, cuando cumplí 21 años fui a un cabaret. ¿Y viste algo inconveniente?, le preguntó su amigo. Sí, respondió él. Vi a mi padre”.

O como cuando alguien intenta explicar la Teoría de la Relatividad a un niño de 7 años.

Se lo explica una vez y no lo entiende.

Simplifica un poco la explicación, pero aún así el niño no lo entiende.

Sigue simplificando la explicación hasta que el niño entiende.

Pero ya no es más la teoría de la relatividad.

Dice Simón Wilder (Joe Pesci) en la película “Con honores”:

“Jamás aceptarás cosas sólo porque otros lo dicen. Ni verás con los ojos de los muertos. Ni te alimentarás de los espectros de los libros. Tampoco verás cosas a través de mis ojos ni aceptarás lo que digo. Escucharás a todas las partes y filtrarás la información tú solo”.

6) Lo que los demás ven

Que suele ser distinto a lo que vemos nosotros, porque puede haber desfases temporales o posicionales.

Por ello, como ya hemos dicho, para comprender la realidad hace falta más de una persona, de modo de completar la percepción y no quedarnos sólo con nuestro juicio, que puede estar equivocado o influido por el prejuicio.

Como en el cuento de Antonhy de Mello que dice que “subió un hombre a un autobús y tomó asiento junto a un joven que tenía todo el aspecto de ser un hippie. El joven llevaba un solo zapato. ‘Ya veo, joven, que ha perdido usted un zapato’. ‘No señor’, respondió el aludido. ‘He encontrado uno”. (Es evidente para mí, lo cual no significa que sea cierto).

Miren este excelente ejemplo de otro dibujante genial, Nik:

Y dice De Mello: “Cuando el sabio señala la luna, el idiota no ve más que el dedo”.

7) Otras:

Agreguen ustedes todas las que se les ocurran.

¿Existe la realidad sin los demás?

Es difícil afirmarlo, porque si no hay un sujeto que perciba el suceso, la existencia de ese suceso puede ser puesta en duda.

Como planteaba Peter Drucker en un viejo aforismo zen: “¿Se produce algún ruido en el bosque si cuando un árbol cae, no hay nadie cerca para escucharlo?”.

Y agrega Jorge Luis Borges (poeta y escritor argentino, 1899-1986): “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con un hombre destinado a sus símbolos”.

¿Cuál es mi actitud frente a los hechos?

La actitud obra como una suerte de “colador” para la percepción de la realidad, ya que los hechos, siendo iguales para todos, pueden ser percibidos de forma diversa por distintas personas.

Todos conocemos la metáfora del vaso con líquido hasta la mitad, que algunos describen como “medio lleno” y otros como “medio vacío”.

Los que creen en la “Ley de la atracción” (ver el libro “El secreto”) dicen que la actitud de una persona es como un imán para la realidad que le tocará vivir.

Desde esta perspectiva, los pesimistas recibirán malas nuevas y los optimistas se verán beneficiados con buenas noticias.

Miren el siguiente relato que alguna vez alguien me contó y saquen sus conclusiones.

Jaime estaba intentando conseguir una parte en una obra en la escuela. Su mamá contaba que el niño había puesto su corazón en ello y ella temía que no fuera elegido. El día que las partes de la obra fueron repartidas, yo estaba en la escuela. Jaime salió corriendo con los ojos brillantes, con orgullo y emoción. “Adivina qué, mamá” gritó. Y luego dijo las palabras que permanecerán toda mi vida como una lección para mi: “He sido elegido para aplaudir y animar”.

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

Para ver los post anteriores de esta serie:

La visión de la realidad (tercera entrega)

La visión de la realidad (cuarta entrega)



Share

Creatividad, General, Grageas Creativas, Orientación , , , , ,

La visión de la realidad (octava entrega)

Viernes, 6 de Mayo de 2011
Comentarios desactivados en La visión de la realidad (octava entrega)

Por Héctor A. Faga

Los factores que vuelven compleja la percepción

Como todo elemento cosa complejo, la percepción de la realidad también se vuelve una cuestión llena de complejidad porque, como dijimos, depende de muchos factores distintos, algunos internos y otros externos a las personas y las organizaciones.

Entre los factores internos tenemos los siguientes:

· Las características peculiares

· El conocimiento y la formación

· La experiencia

· La historia personal

· Los prejuicios y los paradigmas

· La real posibilidad de que el observador pueda realizar la observación (que no sea ciego, sordo o esté muerto) Por su parte, entre los factores externos encontramos:

· La real posibilidad de que el hecho sea observable (¿cuán observable es la división del átomo?) o al menos inferible

· Que las condiciones generales permitan la observación (que no haya “bruma” o “ruido”)

· La distancia respecto del hecho observado

· La posición del observador (no estar “cabeza abajo”)

· El modo en que los hechos nos son presentados

· La visión directa versus la visión en espejo

· La presentación de los hechos en forma de ganancia (que provoca aversión al riesgo) o de pérdida (que motiva asunción del riesgo)

Veremos con cierto grado de detalle algunos de los factores tomados al azar.

a) La posición del observador

Porque no ve igual quien está parado, sentado, acostado, en la posición de yoga cabeza abajo, con un ojo tapado, achinando los ojos, etc.

Un lindo cuento de Anthony de Mello ilustra este aspecto de la observación de la realidad.

“Un célebre cirujano vienés decía a sus alumnos que para ser cirujano se requerían dos cualidades: no sentir náuseas y tener capacidad de observación. Para hacer una demostración introdujo uno de sus dedos en un líquido nauseabundo, se lo llevó a la boca y lo chupó. Luego pidió a sus alumnos que hicieran lo mismo. Y ellos, armándose de valor, le obedecieron sin vacilar. Entonces, sonriendo astutamente, dijo el cirujano: Caballeros, no tengo más remedio que felicitarles a ustedes por haber superado la primera prueba. Pero, desgraciadamente, no han superado la segunda, porque ninguno de ustedes se ha dado cuenta de que el dedo que yo he chupado no era el mismo que había introducido en ese líquido”.

b) La distancia respecto del hecho observado

Demasiado lejos no permite apreciar el detalle.

Demasiado cerca quita visión de conjunto (el típico árbol que no deja ver el bosque).

Fíjense si no en la figura siguiente:

El cuadro es de Salvador Dalí y se llama “Gala contemplando el Mar Mediterráneo”.

En la imagen se ve a Gala -la mujer de Dalí- desnuda, de espaldas, mirando por la ventana.

Pero si nos alejamos de la pantalla unos cuantos metros veremos que el cuadro se transforma en un retrato de Abraham Lincoln muy pixelado.

c) La personalidad del observador

Porque existirá una tendencia a juzgar lo que se ve a partir del propio yo, dado que es muy difícil “ponerse en los zapatos del otro”.

Para hacerlo, hay que saber sacarse los zapatos propios, y muchas veces están demasiado adheridos a nuestros pies.

Además, los zapatos de los demás muchas veces nos quedan demasiado chicos o demasiado grandes.

Y hay un aspecto esencial que tiene que ver con el optimismo y el pesimismo, el candor y la desconfianza, la esperanza y la desesperanza, y todos los demás aspectos de la personalidad que condicionan de alguna manera nuestra mirada.

A veces nos ocurre lo que se suele llamar “la profecía autocumplida”.

¿En qué consiste?

Lo ejemplificaremos con esta historia de Anthony de Mello:

“En el verano de 1946 corrió el rumor de que el espectro del hambre amenazaba a una determinada provincia de un país sudamericano. En realidad, los campos ofrecían un aspecto inmejorable y el tiempo era ideal y auguraba una espléndida cosecha. Pero el rumor adquirió tal intensidad que 20.000 pequeños agricultores abandonaron sus tierras y se fueron a las ciudades. Con lo cual la cosecha fue un verdadero desastre, murieron de hambre miles de personas y el rumor resultó ser verdadero”.

d) La formación

También es un elemento de enorme influencia porque modela la personalidad.

Aunque a veces también condiciona y deforma nuestra manera de observar la realidad.

Como el ejecutivo que dijo: “Dejé la universidad porque entorpecía mi educación”.

O el cuentito que narra Antonhy de Mello sobre el sastre que cuando vuelve de una audiencia papal y un colega le pregunta cómo es el Papa, él le contesta: “Yo diría que es un talle 46”.

Y dijo Albert Eisntein: “La educación es aquello que permanece cuando uno ha olvidado todo lo aprendido en el colegio”.

e) Los prejuicios

Que tienen que ver con los paradigmas que también nos condicionan.

De hecho, el mismo Einstein dijo que “es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”.

Ante cada hecho real, suelen existir al menos dos situaciones:

  • la situación aparente
  • la situación verdadera

Miren si no la siguiente obra maestra de Quino expresada en diversas escenas


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hace falta describir los contenidos de los cuadros, ¿verdad?

Miren las caras de desprecio de quienes unos minutos antes habían aclamado al violinista.

Claro que no sabían que era el mismo y sus prejuicios no les permitieron evaluar la excelencia de la interpretación del supuesto mendigo.

Evidentemente, “una imagen vale más que mil palabras”.

f) Las experiencias anteriores

Porque es muy difícil sacarse de encima la vida que hemos vivido, y muchas veces el pasado condiciona nuestro futuro.

Algunos estudiosos sostienen que si a dos gemelos idénticos (concebidos y desarrollados en una misma placenta) se los separa al momento del nacimiento, y uno de ellos es entregado a una familia que lo cuida con afecto y amor, y al otro, por el contrario, se lo confina a una vida llena de castigos y privaciones, aunque genéticamente puedan ser “iguales”, la experiencia de vida los habrá de transformar en dos personas totalmente distintas.

Decía Héctor Pellegrini (actor argentino, ya fallecido) en una entrevista publicada en el diario Clarín: “Yo sé lo que es abrir los ojos y ver sólo enfermeras. Sé lo que es pasar de la terapia intensiva a la sala grande, a la silla de ruedas, al bastón… Eso me hace ver las cosas de otra manera. Si antes miraba al mundo desde el balcón de un primer piso, ahora estoy en el piso 40. Y veo muchísimo más”.

Y Dan Ariely, economista y profesor de sicología del consumo en el M.I.T., en una situación comparable a la experiencia de Pellegrini por la que tuvo que pasar al sufrir un accidente que le quemó una parte sustancial del cuerpo, desarrolló la Teoría de la Irracionalidad predecible, de amplia difusión en la actualidad a partir de la publicación de su libro “Las trampas del deseo”.

g) El sistema de creencias

A veces también juega el sistema de creencias y la “obviedad” en la comunicación que nos llevan a realizar lecturas erróneas de la realidad, cuando escucho una cosa y decodifico otra, como sucedió en el caso siguiente:

Un matrimonio fue de vacaciones a un lugar de la campiña inglesa, alojándose por un día en la casa de un pastor anglicano. Al volver, procuraban recordar en qué lugar de la casa quedaba el WC (el baño), y como no podían hacerlo, decidieron enviar una carta al pastor, preguntándole acerca de ese detalle. El pastor, al recibirla, creyó que se estaban refiriendo a la “Whispel Chappel”, la capilla del lugar, distante algunos kilómetros de su casa. En ese entendimiento les contestó de la siguiente manera: “Estimados amigos: El lugar a que ustedes se refieren dista unos 3 km de aquí. Nosotros vamos solamente una vez por semana en razón de la distancia. Vamos toda la familia, en procesión con el resto de las familias del pueblo. La gente lleva canastos con comida y música y se organizan picnics y bailes al aire libre para festejar el acontecimiento. Cuando vamos llegando, es posible oír las campanas que anuncian que el servicio está listo. Al llegar nos atienden unas jovencitas que nos dan a la entrada unos papeles, los que deben ser devueltos a la salida luego de usados. Mientras estamos sentados, escuchamos un sermón en el que se nos dice cómo debemos hacer las cosas. El último domingo, por ejemplo, vino un doctor de otra región que nos enseñó cuáles eran los esfuerzos que debíamos hacer para quedar vacíos interiormente y el alivio que se siente al echar fuera de nosotros lo que nos molesta. Los niños y niñas se sientan todos juntos y cantan a coro. Hay unas señoras que pasan con unas bolsas recogiendo las donaciones. Cada uno deposita su parte, pero nadie se fija en lo que puso el de al lado. Al caer la tarde, todos volvemos a nuestras casas en carretas o caminando, con la satisfacción de haber cumplido nuestro cometido, y esperando ansiosamente el próximo fin de semana para volver a ir. Afectuosamente, John Smith”.

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

La visión de la realidad (tercera entrega)

La visión de la realidad (cuarta entrega)



Share

Creatividad, Estrategia, Factor Humano, General, Orientación , , , , , , , ,

La visión de la realidad (séptima entrega)

Lunes, 2 de Mayo de 2011
Comentarios desactivados en La visión de la realidad (séptima entrega)

Por Héctor A. Faga


La aprehensión de la realidad

En la entrega anterior había hablado de cómo mejorar nuestra visión de la realidad y les decía que iba a sugerirles algunas formas de lograrlo.

Uno de esos modos consiste en reducir el espectro amplio de la realidad a un esquema que podamos comprender y manejar.

Fijémonos en el siguiente ejemplo de observación de una realidad amplia y compleja evaluada bajo una perspectiva estadística más fácil de manipular.

El ejemplo se llama “100 personas” y dice así: Si pensáramos en la población total del planeta e hiciéramos el equivalente a una aldea de sólo 100 personas y mantuviéramos los porcentajes demográficos existentes, tendríamos los sorprendentes siguientes resultados:

1. Distribución geográfica: 57 asiáticos, 21 europeos, 14 del continente americano y 8 africanos. 2. Sexo: 52 serían mujeres y 48 serían varones. 3. Raza: 30 serían de raza blanca y 70 serían de otra raza. 4. Religión: 30 serían cristianos y 70 serían de otras religiones. 5. Sexualidad: 89 serían heterosexuales y 11 serían homosexuales. 6. Riqueza: 6 personas poseerían el 59% de toda la riqueza del mundo y las 6 vivirían en los EE.UU. 7. Vivienda: 80 vivirían en viviendas inadecuadas. 1. Alfabetismo: 70 no podrían leer ni escribir. 1 (solamente 1) tendría educación universitaria. 8. Calidad de vida: 50 estarían mal nutridos.
9. Natalidad y mortalidad: 1 estaría por morir y 1 por nacer.
10. Varios: 1 poseería una computadora

Estas estadísticas tienen varios años, por lo que podría pasar que algunos de los datos haya cambiado, lo que no invalida el ejemplo para nuestros propósitos de entender mejor la realidad a través de un proceso de minimalización de la información.

“Cuando uno analiza nuestro mundo desde esta perspectiva comprimida, la necesidad de aceptar, de ser tolerantes, para entender y para educar a la gente llega a ser impresionante.

Y yo, que poseo una computadora, que sé leer y escribir, que tengo educación, que no estoy desnutrido, que tengo una vivienda adecuada, que estoy vivo, etc…. ¿de qué me quejo?” (Phillip M. Harter, MD, FACEP, Stanford University, School of Medicine).

Interesante, ¿verdad?

Esta forma de presentar una realidad compleja adaptándola a un pequeño modelo en escala permite percibir más claramente lo que sucede y comunicarlo más efectivamente.

La ley de la complejidad

Demos ahora una nueva vuelta de tuerca en nuestro análisis.

Dijimos que la realidad era algo muy complejo, que tiene una existencia propia más allá de la percepción que nosotros tengamos de ella.

Existe una ley de la biología, llamada precisamente la Ley de la Complejidad, que es la que establece que “la vida tiene predisposición a complicarse en su forma y acción en cuanto lo permiten las circunstancias”.

Y cualquiera que viva en este mundo sabe que las circunstancias tienden a permitir y a potenciar la complejidad.

Las situaciones no son lineales, sino circulares o espiraladas, y habitualmente vemos los efectos de las cosas pero solemos desconocer a priori las causas que los motivan.

Por otra parte, en la determinación de los efectos raramente hay una causa única sino que por lo general se presentan concurrencias de causas.

El enfoque sistémico, brillantemente tratado por Peter Senge en “La Quinta disciplina”, nos hace comprender que el comportamiento de la realidad sigue un esquema de correspondencia de causas, lo que significa que causa y efecto son mutuamente condicionantes.

Por otra parte, aunque fijemos nuestra atención, nunca percibimos toda la realidad, sino que, como dijimos, sólo percibimos retazos de la misma y a veces ni siquiera eso.

Porque por lo general sólo tomamos cuenta de la realidad cuando “el agua moja nuestros propios zapatos” y nunca antes.

Como dice el hermoso poema que recitaba la actriz argentina Cipe Lincovsky contando de un modo trágico y conmovedor la actitud asumida por algunas personas durante el holocausto producido en el centro de Europa durante la Segunda Guerra Mundial:  “La Gestapo golpeó en la puerta de al lado, y yo no me conmoví. Luego golpearon en la puerta del otro lado y tampoco lo hice. Pero al día siguiente golpearon en mi puerta…”.

Duro, ¿verdad?

Pero al mismo tiempo muy demostrativo de esta situación de percepción de la realidad a partir de nuestra propia experiencia.

Lo cual entraña un riesgo enorme, porque la realidad sigue su curso más allá de nuestra propia voluntad.

Como le pasó al corto de vista que veremos enseguida en el dibujo del excepcional maestro del dibujo que es Joaquín Lavado (Quino):

No sé si se alcanza a ver la figura con toda claridad y por las dudas la explicamos.

El oculista le está señalando la señal de tránsito que indica “Tren”, y el paciente, con todos los indicios de haber sufrido un accidente, le contesta que él ve “una casita con un árbol”.

¡Qué manera de involucrarse con la realidad!, ¿no?

O tal vez la realidad se lo llevó por delante.

Es evidentemente un problema de percepción de la realidad, que como veremos más adelante también tiene su problemática.

La falacia de las percepciones “absolutas”

Muchas veces estamos tentados a creer que nuestra percepción es “absolutamente” correcta, cuando en la realidad está sesgada por todos los inconvenientes que hemos comentado.

Y como veremos más adelante, esta creencia fuertemente arraigada en muchos de nosotros crea dificultades en la comunicación con los demás.

¿Podemos percibir nosotros solos, sin la ayuda de los demás, la totalidad de la realidad?

Yo realmente creo que no, porque podemos engañarnos imperceptiblemente.

Veamos el siguiente ejemplo adaptado de una historia popular de origen desconocido:

Un matemático, un lógico y un filósofo van paseando en micro por la pampa húmeda, cuando ven a lo lejos un hermoso ejemplar vacuno. El matemático dice a sus amigos: “Podemos deducir que en la Argentina las vacas son negras”. El lógico le responde: “No. Sólo podemos concluir que en la Argentina existe al menos una vaca negra”. A lo que el filósofo replica: “Tampoco. Lo único que podemos afirmar es que en la Argentina existe al menos una vaca que tiene la mitad derecha negra”.

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

La visión de la realidad (tercera entrega)

La visión de la realidad (cuarta entrega)

 

Share

Creatividad, Estrategia, Factor Humano, General, Grageas Creativas, Orientación , , ,

La visión de la realidad (sexta entrega)

Lunes, 25 de Abril de 2011

Por Héctor A. Faga

La percepción de la realidad

Después de haber “jugado” con algunas imágenes, se impone una serie de preguntas -al estilo Socrático- como las siguientes:

Con tanta diversidad de contenidos, ¿cómo es posible tener una apropiada visión de la realidad?

Y si la realidad es tan compleja, ¿qué tenemos que hacer para, en primer lugar, aprehenderla, y luego, manejarla (si fuera posible hacerlo)?

Una respuesta inicial a ambas preguntas es que debemos reconocer algunas de las características esenciales de la realidad que nos permitan enfrentarnos a ella.

Y para comenzar con ese reconocimiento debemos preguntarnos una vez más: ¿Cuántas realidades entran en una misma realidad?

Porque la realidad no es siempre la misma, sino que está en permanentemente cambio.

Como solía decir Heráclito de Éfeso, filósofo griego del siglo VI A.C.: “Ningún hombre pone dos veces los pies en el mismo río. Porque ni el río es el mismo, ni el hombre es el mismo”.

Heráclito ponía sobre la mesa el concepto del fluir de los acontecimientos, concepto que resalta la importancia de darse cuenta de la evolución que éstos tienen para valorar el “status” de la realidad en cada momento determinado.

Por otra parte, dado que la realidad siempre presenta más de una cara, para conocerla en su totalidad siempre hace falta más de una persona, lo que enfatiza la necesidad de contar con los demás para lograr una percepción total de dicha realidad (recuérdese “La manzana y los dos observadores”).

Aunque esto último no es tan sencillo, debido a la actitud generalmente egocéntrica del ser humano, que puede expresarse en frases como las siguientes: “La vida es un archipiélago en el que todos somos islas” (cita del autor), y “La gente se siente sola porque construye muros en lugar de tender puentes” (Constancio C. Vigil).

En esta búsqueda de la complementariedad para observar y aprehender la realidad, continuamos con la mayéutica Socrática de hacer preguntas para motivarnos al aprendizaje.

Nuevas preguntas son entonces: ¿Cómo mejorar nuestra visión de la realidad? y ¿Cómo podemos enfrentar una realidad en permanente cambio?

Y la respuesta para ambas preguntas es: Cambiando a su vez nosotros mismos de actitud, modificando nuestra conducta, que es el modo de ejercitar el aprendizaje.

Lo que significa abandonar el “yoísmo” y comenzar a mirar a los demás, desde los demás y a través de los demás.

Para lograrlo, debemos saber que todos los individuos tomamos contacto con la realidad de un modo particular, que está determinado por el formato que tiene nuestra percepción, el que siguiendo los preceptos de la Programación Neuro Lingüística (PNL), puede ser visual, auditivo o kinestésico (y en general, una mezcla de ellos).

Todas las personas percibimos con todos nuestros sentidos, pero usando algunos de ellos más que otros.

Por ello, no hay nadie que sea totalmente visual o completamente auditivo o kinestésico, sino que en general usamos un sentido prevaleciente y lo confirmamos con alguno de los otros sentidos.

Otro cuento de Anthony de Mello nos servirá para matizar la exposición y al mismo tiempo ejemplificar esta temática.

Cuenta De Mello: “En la sección de alimentación de un supermercado se encontraba una mujer inclinada, mientras escogía unos tomates. En aquel momento sintió un agudo dolor en la espalda, se quedó inmóvil y lanzó un chillido. Otra clienta, que se encontraba muy cerca, se inclinó sobre ella con gesto de complicidad y le dijo: “Si cree usted que los tomates están caros, aguarde a ver el precio del pescado…”.

Y de Mello termina preguntando: ¿Qué es lo que te hace reaccionar: la Realidad o lo que tú supones sobre ella?

Buena pregunta, ¿verdad?

Las suposiciones a su vez están condicionadas por el entorno en el que los hechos se producen y es por ello que no todas las cuestiones tienen el mismo valor en diferentes circunstancias de tiempo y lugar.

Veamos si no la propuesta siguiente que procede del saber popular y que se llama El valor del tiempo:

  • “Para darse cuenta del valor de un año, debemos preguntarle a un estudiante que ha fallado en un examen final.
  • Para darse cuenta del valor de un mes, debemos preguntarle a una madre que ha dado a luz a un bebe prematuro.
  • Para darse cuenta del valor de una semana, debemos preguntarle al editor de un diario semanal.
  • Para darse cuenta del valor de una hora, debemos preguntarle a los novios que esperan para verse.
  • Para darse cuenta del valor de un minuto, debemos preguntarle a una persona que ha perdido el tren, el autobús o el avión.
  • Para darse cuenta del valor de un segundo, debemos preguntarle a una persona que ha sobrevivido a un accidente.
  • Para darse cuenta del valor de un milisegundo, debemos preguntarle a la persona que ha ganado una medalla de plata en las olimpiadas.
  • El tiempo no espera para ninguno. Atesora cada momento que tengas. Lo atesoras más cuando puedes compartirlo con alguien especial”.

Para explicar su Teoría de la relatividad, Albert Einstein utilizó la siguiente metáfora: “Cuando te sientas con una hermosa chica por dos horas, parece como si hubieran pasado dos minutos. Cuando te sientas en una estufa caliente por dos minutos, parecen como si hubieran pasado dos horas. ¡Eso es la Relatividad!”.

Así como, dependiendo de las circunstancias, tampoco tienen el mismo valor las distintas habilidades que cada uno posee.

Para desafiar esta afirmación les pregunto: ¿Qué les sugiere la siguiente frase?: “El coro de ciegos: Ellos no ven lo que usted está viendo, pero sienten lo que usted está sintiendo”.

¿Cómo perciben ustedes la realidad, a través de qué sentidos?

Porque si bien la ceguera es una discapacidad, existen otras discapacidades menos evidentes pero que cotidianamente nos condicionan, ya que como decía una conocida publicidad vigente hace algún tiempo en la Argentina, “la discapacidad depende de las reglas de juego”.

Y es así como alguien con todos sus sentidos intactos pueden estar más ajeno a la realidad que aquel que por haber perdido alguno ha logrado agudizar sus otros sentidos y estar más atentos aún.

(continúa)

Share

Creatividad, Epítomes, Factor Humano, General, Grageas Creativas, Orientación , , , , , ,

La visión de la realidad (quinta entrega)

Miércoles, 20 de Abril de 2011
Comentarios desactivados en La visión de la realidad (quinta entrega)

Por Héctor A. Faga

Las múltiples caras de la realidad

La realidad (los hechos) rara vez presentan una sola cara, aunque a veces parezca haber sólo un lado visible.

Ya vimos con anterioridad la imagen de la joven vieja que reproducimos aquí.

Vamos a ver ahora algunas otras imágenes que nos plantean similares desafíos: apariencia versus realidad; una sola visión encontrada con diversos contenidos; imágenes paradójicas que nos dejan ver una cosa u otra.

Veamos a continuación la imagen siguiente.

¿Qué ven ustedes aquí: una cara de frente o dos caras enfrentadas entre sí?

Según cómo miremos podremos ver una imagen o la otra, porque ambas están presentes en la fotografía.

Y en esta otra, ¿qué pueden ver?

¿Es un hombre tocando el saxo o el rostro de una mujer?

Y este otro.

¿Es un pato o un conejo?

Y así podríamos seguir con muchas imágenes producto de la creatividad de mucha gente acostumbrada a no percibir sólo una porción de la realidad.

Pero no es ése el propósito de este artículo.

Lo que quiero puntualizar es el hecho de que cuando miramos algo, hay más de una sola cosa que podemos apreciar.

Si vieron “La Sociedad de los poetas muertos” recordarán las frases del profesor Keating a sus alumnos.

“Siempre hay que mirar las cosas de manera diferente. Cuando crean que ya saben algo, tienen que mirarlo de otro modo. Aunque parezca ridículo o erróneo, deben tratar. No sólo consideren lo que piensa el autor. Consideren lo que ustedes piensan. Deben esforzarse por encontrar su propia voz. Cuanto más tarde empiecen, más difícil será encontrarla. No se arrojen al vacío como los lemmings. Miren a su alrededor”.

Y mientras decía esto, los invitaba a subirse a los escritorios para obtener nuevas perspectivas.

Entre paréntesis, para aquellos que no lo sepan, los lemmings son unos roedores que habitan en América del Norte y algunas regiones de Europa y Asia, y sobre los cuales existe la creencia no verificada de que cada tanto (cinco años aproximadamente) emprenden una migración masiva, que no se detiene ni ante los acantilados y terminan suicidándose en masa arrojándose al vacío.

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

La visión de la realidad (tercera entrega)

La visión de la realidad (cuarta entrega)

 

Share

Creatividad, Factor Humano, General, Grageas Creativas, Orientación , , , ,

La visión de la realidad (cuarta entrega)

Domingo, 3 de Abril de 2011
Comentarios desactivados en La visión de la realidad (cuarta entrega)

Por Héctor A. Faga

La cuestión de la perspectiva

Dos personas pueden tener visiones distintas frente a un mismo hecho, dependiendo de dónde estén situados al momento de producirse el hecho. Todo es una cuestión de perspectiva.
Ustedes mismos, en sus casas, si están con otras personas, tienen perspectivas distintas dependiendo de dónde estén sentados.
Es lo mismo que la historia de los dos observadores y la manzana:

La historia cuenta que a dos personas que nunca habían visto una manzana se les presenta una y se les pide que las describan (¿Adán y Eva, tal vez?). Primero la ven: “Es verde”, dice ella; “es roja”, dice él. Ella insiste: “Es verde”. Él responde: “Te digo que es roja”. Y así durante un largo rato discuten sobre el color de la manzana. ¿Cuál es la verdad? Que es mitad verde y mitad roja. Cada uno la veía desde su propia perspectiva, pero en ningún momento entendía la perspectiva del otro. Lo mismo podría pasar con los otros sentidos. Si la huelen, la disyuntiva sería: “es aromática – no tiene aroma”. Si la tocan: “es blanda – es dura”. Si La prueban: “es sabrosa – es insulsa”. Si le sacan la cáscara: “es paposa – es deliciosa”. Las distintas percepciones se producen porque las circunstancias de tiempo y lugar condicionan la forma en que se aquellas se producen. Y estas circunstancias pueden ser tanto internas como externas, transitorias o permanentes, y pueden impedir la visión o simplemente distorsionarla. Cuenta Anthony de Mello que “un vaquero iba cabalgando por el desierto. De pronto se encontró con un indio tendido sobre la carretera con la oreja pegada al suelo. ‘¿Qué pasa, jefe?, dijo el vaquero. ‘Gran rostro pálido con cabellera roja conducir Mercedes Benz verde oscuro con pastor alemán dentro y matrícula SDT965 rumbo oeste’. ‘¡Caramba, jefe! ¿Quieres decir que puedes oír todo eso con sólo escuchar el suelo?’. ‘Yo no escuchar suelo. Hijo de puta atropellarme”. Incluso una misma persona puede llegar a tener dos visiones distintas del mismo hecho, en circunstancias o momentos distintos.
Incluso puede haber distintas valoraciones de un mismo hecho o circunstancia.
¿Leyeron ustedes “El Eternauta”, esa magnífica historieta escrita por Oesterheld y dibujada por la pluma de Solano López en 1957 (no se asusten; hay reproducciones actualizadas en todos los buenos kioscos, al menos en el centro de Buenos Aires). En esta historia de invasión a la tierra por parte de especies de otros planetas, en las cuales había civilizaciones que controlaban a otras civilizaciones, los más poderosos (y que nunca aparecen en la historieta, sino que sólo son mencionados) son los “Ellos”, una especie guerrera muy poderosa. Los “Ellos” tienen sometidos a los “Manos” (ustedes están viendo uno de ellos en la fotografía), una civilización no guerrera sino más bien inclinada al arte. Para obligarlos a no tener miedo e invadir otros planetas, los “Ellos” colocaron una cápsula de veneno en los “Manos” que se activa si sienten miedo. De este modo, se aseguran que vayan al frente o mueran. El “Mano” moribundo rescata sus valores estéticos (canta una canción hermosa) y da su propia visión sobre la realidad.

Aquí, mirando una simple cafetera, dice: “Alcáncenme esa escultura, por favor, en la gracias de ese cuello hay siglos de arte”. Y está mirando simplemente el pico de la cafetera. Por eso es importante tratar de aprehender la realidad y al mismo tiempo respetar la realidad de los demás (o al menos su visión). Al respecto les dejo este cuento recogido de un reportaje hecho en diario Clarín al biólogo cibernetista Humberto Maturana. Él dice: “Si uno va a Chile y tiene la suerte de que alguien que tiene tierras en el Sur lo invite a su casa, una mañana junto a los leños mirará por la ventana y dirá: ‘Qué bosque maravilloso’. Pero esa gente suele tener amigos que se dedican a los negocios, y uno de ellos, mirando por la misma ventana, dirá: ‘Aquí tienes un millón de dólares en madera’. Entonces, ¿qué es lo que tiene su anfitrión, un bosque o un millón de dólares?. Ambos miran lo mismo pero perciben cosas diferentes.”
Y sigue diciendo: “No hay nada afuera de nuestra mente, en el sentido de que no podemos conocer sin crear nociones explicativas sobre todas las cosas, y por lo tanto lo contaminamos todo con la mirada del observador.”

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

La visión de la realidad (tercera entrega)

 

Share

Creatividad, Epítomes, Factor Humano, General, Grageas Creativas, Orientación , , , , , ,

La visión de la realidad (tercera entrega)

Lunes, 28 de Marzo de 2011

Por Héctor A. Faga

La realidad (los hechos) nunca presenta una sola cara, aunque a veces parezca haber un solo lado visible.

Sólo observando una y otra vez y volviendo a observar podremos descubrir las diferentes facetas que la realidad nos propone.

Es así como lo que a veces no se alcanza a visualizar en un primer vistazo, se hace evidente a nuestra comprensión cuando nos detenemos a mirar con esmero, y nuevas formas se presentan a nuestra atención.

Les propongo llevar a cabo algunos experimentos de observación para hacer evidente lo que estamos afirmando.

Comenzaremos con una figura conocida, ya que ha sido usada hasta el cansancio por mucha gente, por lo que es altamente probable que ustedes ya la conozcan.

Pero hagamos la prueba.

¿Qué figura ven ustedes aquí?

Una mujer, seguramente.

Pero, ¿qué edad tiene esa mujer?

Ochenta, o tal vez noventa años.

¿O es una joven de veinticinco años?

Miren bien.

Vuelvan a mirar.

Muevan un poco la cabeza hacia un lado y cambien de perspectiva.

¡Ambas están allí!

Si lo que ven es una bruja, piensen que su nariz podría ser la mejilla y barbilla de la joven, y la verruga, la nariz .

Si en cambio lo que ven es la joven, fíjense en los detalles anteriores o miren cómo la gargantilla de la joven es la boca de la vieja.

Un poco difícil de explicar, pero lo captan, ¿no?

Lo que suele pasarnos es que al adoptar una posición estática dejamos de ver ciertas cosas que aparecen cuando imprimimos alguna dinámica a nuestra acción.

Los especialistas en caza mayor suelen decir que para mirar algo que está en movimiento el observador debe permanecer quieto, sin mover sus ojos.

De ese modo, la acción externa se percibe con nitidez.

Y a la inversa, para acechar a un animal que está quieto, disimulado en la espesura, el observador debe menear lentamente su cabeza de un costado a otro, ya que ese movimiento le permite ver al animal oculto.

No sé si estas técnicas son ciertas o si dan resultado, pero sí sé que muchas veces debemos cambiar de perspectiva para lograr una nueva visión.

Probemos ahora con la siguiente figura:

¿Cómo lograr que esta desagradable señora se convierta en una bella princesa, digna del mejor cuento de hadas?

Ahora no se trata de menear la cabeza, sino de realizar un acción distinta.

Prueben de ponerse en la posición de yoga cabeza abajo y mirar la ilustración.

¿Qué eso no se puede?

Bueno, entonces den vuelta su computadora y observen ahora la figura.

¿Qué tampoco pueden?

Bien.

Entonces impriman el dibujo y luego de eso gírenlo de modo que la señora quede con la cabeza hacia abajo.

¿Y ahora qué ven?

¿No es algo parecido a esto?

En realidad no ha cambiado nada de la figura.

Simplemente ha cambiado nuestra perspectiva.

Y si ninguna de las técnicas propuestas ha tenido éxito, entonces haga lo que sugiere la leyenda: ¡Tómese seis cervezas y verá como todo cambia!

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquíaquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

Share

Creatividad, Epítomes, Factor Humano, General, Grageas Creativas , , , , , ,

La visión de la realidad (segunda entrega)

Domingo, 20 de Marzo de 2011

Por  Héctor A. Faga

La complejidad de la percepción

¿Qué realidad se verá desde la altura de un niño de un año?

Como dije, es una realidad de rodillas de personas, de parte de abajo de mesas, de objetos lejanos e inalcanzables, de voces que intentan ser amables y por algún motivo en realidad se transforman en gritos, y de rostros que procuran mostrar una sonrisa y se convierten en muecas que asustan.
¿Recuerdan la publicidad que muestra la siguiente imagen?

Yo creo que ejemplifica bien el tema de cómo perciben los niños la realidad.

Si la buena señora pudiera verse en ese momento, seguramente no insistiría en hacerle mimos al niño de esa manera.

Una vez un amigo mío había recogido a un pequeño gorrión que tenía un ala lastimada.

Mi amigo lo tomaba entre sus manos y lo acercaba a la boca para besarlo, mientras me decía: “Fijate qué quietito se queda mientras recibe mi caricia. Parece como si supiera que lo voy a besar”.

Mi amigo nunca pudo comprender que en realidad el gorrión estaba aterrado, y que cada vez que lo acercaba a la boca, el pájaro seguramente pensaba que lo iban a devorar.

¿Y cómo se verá la realidad desde la altura de un basketbolista?

Siempre mirando hacia abajo, porque los demás no están a su misma altura.

Cuidando al mismo tiempo de no golpearse con el marco de una puerta más baja que él.

Manejando la torpeza de brazos demasiado largos o pies demasiado grandes.

Durmiendo arrebujado en camas demasiado cortas.

Sintiendo otro tipo de alejamiento respecto de las cosas, distinto de aquel del niño.

Uno por poco y el otro por mucho.

¿Y cómo cambiará la perspectiva del niño si lo subimos a los hombros del basketbolista?

Todo se verá diferente.

Habrá una nueva visión de las cosas.

Lo que no quiere decir que esta nueva visión sea correcta y la anterior incorrecta, o viceversa.

Simplemente, son distintas apreciaciones de una misma realidad.

¿Y si el basketbolista se tirara al piso?

Sucedería algo parecido.

Cambiaría también la perspectiva y se comenzaría a apreciar algo distinto, tal vez nunca visto con anterioridad.

(continúa)

Para ver los post anteriores de esta serie:

La visión de la realidad (primera entrega)

Share

Creatividad, Epítomes, General, Grageas Creativas , , , , ,

La visión de la realidad (primera entrega)

Lunes, 7 de Marzo de 2011

Por Héctor A. Faga

Introducción

El texto que hoy les presento no tiene un sesgo científico ni está convalidado por estadísticas realizadas al estilo estadounidense sobre un universo compuesto por numerosos casos de estudio, sino que son observaciones hechas a lo largo de mi vida personal y profesional que quiero compartir con ustedes.

Por lo tanto, aquí no hay “verdades reveladas” sino más bien percepciones con las que ustedes pueden estar de acuerdo o no.

Debido a ello, siéntanse libres de opinar y de disentir con mis comentarios, que de ningún modo son afirmaciones que tienen la fuerza del método científico que las respalde.

Los focos centrales de la presentación son los siguientes:

  1. ¿Cómo creemos que es la realidad? ¿Cómo la percibimos? ¿Qué dificultades existen para una adecuada percepción?
  2. ¿Cómo se presenta el cambio en los hechos de la realidad? ¿Cuál es nuestra actitud frente al cambio? ¿Cómo opera en nosotros la adaptación?
  3. ¿Cómo manejamos nuestra comunicación con los demás? ¿Cuáles son los elementos críticos para una adecuada comunicación?

La visión de la realidad

Comencemos con algunos conceptos clave que hacen a mi forma de ver la vida y la realidad.

Para ello los invito a hacer la siguiente prueba con la imagen que pongo a continuación.

Se trata de una figura en negativo que en apariencia no tiene una forma demasiado precisa.

En el centro de la figura hay cuatro puntos entre dos manchas más grandes.

Ustedes deben mirarlos fijamente durante un minuto, sin parpadear y sin quitar los ojos de ellos.

Pasado ese tiempo cerrarán los ojos y los mantendrán sin abrirlos durante algunos instantes.

¿De acuerdo?

A trabajar entonces.

¿Y, qué les sucedió?

Vieron reflejada en sus retinas una imagen de Jesucristo o tal vez del “Che” Guevara.

Alguien con barba, de todas maneras.

Si no pudieron verla, intenten nuevamente desde el principio.

Y cuando cierren los ojos suavemente, hagan el esfuerzo de mirar hacia el interior de ustedes mismos.

Así, con este “efecto especial”, comenzamos con esta temática de la visión de la realidad.

¿Cómo es la Realidad? ¿Existe una sola Realidad?

La realidad es algo muy complejo: existe aunque no la percibamos, pero tiene sentido para nosotros sólo a partir del momento en que nos afecta o involucra.

Pero aunque sea difícil de apreciar, no hay dudas acerca de su existencia.

Está.

Es aquí.

Es ahora.

Es independiente de nosotros, pero simultáneamente nos involucra.

Estamos inmersos en ella, pero podemos desconectarnos de ella.

Y somos capaces de vivir tantas realidades distintas como podamos imaginar.

Hay quienes dicen que sólo podemos vivir una realidad de entre las tantas posibles, pero yo opino que pensar así es tener una visión determinista, es creer que el destino nos maneja y no que nosotros lo forjamos cada día.

¿Por qué “Visión”?

¿Por qué digo visión de la realidad y no me refiero a “audición”, “olfato”, “gusto”, “tacto”…?

Porque los seres humanos somos esencialmente visuales y por ello manejamos conceptos que destacan esta característica.

Pero la realidad va mucho más allá de lo que se ve: se “siente” con todos los sentidos y se percibe en su totalidad cuando ponemos atención con cada uno de ellos en el momento correspondiente.

Y lo que “perceptuamos” (neologismo inventado para describir con mayor precisión esa adquisición plena de la realidad que logramos con el uso de todos los sentidos) lo introducimos en nuestro cerebro, donde lo decodificamos para comprenderlo.

Dijo Albert Einstein: “La mente humana primero tiene que construir formas independientemente, antes de poder encontrarlas en las cosas”.

La Aprehensión de la Realidad

Es difícil lograr una adecuada aprehensión de la realidad porque depende de muchos aspectos distintos tales como la posición del observador, su cercanía respecto del hecho observado, sus prejuicios, sus vivencias anteriores, su personalidad…

Y también de la forma en que los hechos nos son presentados.

Muchas veces la percepción de la realidad es una cuestión de perspectiva.

¿Cómo cree usted que será la realidad para un niño pequeño que está gateando o dando sus primeros pasos?

Seguramente una realidad compuesta por rodillas de personas, partes de abajo de mesas, objetos lejanos y muchas veces inalcanzables que provocan sentimientos similares a los experimentados por Gulliver en el país de los gigantes, donde todo “está más allá” y se requiere de la ayuda de los otros para llegar a los objetos que uno busca.

El simple hecho de abrir una puerta, por ejemplo, se transforma en una tarea titánica que requiere llegar a un picaporte totalmente fuera del alcance.

Y esa es la realidad que el niño no sólo percibe, sino con la que debe convivir y a la cual debe adecuarse.

¿Podemos ahora comprender un poco más ese punto de vista?

(continúa)

Esta post es una revisión y una extensión de lo que publicamos en este blog aquí y aquí, y que se ha publicado en la página CEOForum.

Del mismo autor en este blog:

La Sinfonía de los Costos del Factor Humano

Cambio Organizacional (Change Management)

Introducción al Pensamiento estratégico

Burping Management

Share

Creatividad, Factor Humano, General, Grageas Creativas, Orientación , , , , , , ,